Se aplica a la luz sobre las gotas de agua, la luz que se halla a espaldas de la persona que lo mira, atraviesa la superficie de la gota de agua, llega a la pared opuesta y se refleja en la misma dirección, dispersándose entonces en función del ángulo con que haya incidido sobre ella. Este fenómeno es conocido como retrorreflexión y actúa según el mismo principio de las pinturas reflectantes de las carreteras.
Todos aquellos puntos que ofrezcan un mismo ángulo de incidencia con respecto al Sol darán lugar a un mismo color -reflejarán radiaciones de la misma longitud de onda- lo que ofrece las diferentes capas luminosas que conforman el espectro visible de la luz solar. Al haberse dispersado la radiación en forma de cono, lo que vemos reflejado es, lógicamente, una semicircunferencia.